Validación emocional:'conectar sin corregir"


Cuando cuidamos a una persona con Alzheimer u otra demencia, una de las situaciones más difíciles es escuchar frases que no se ajustan a la realidad:

“Quiero ir a casa” (cuando ya está en la suya),

“Mi madre me está esperando” (aunque haya fallecido hace años),

“Me han robado el bolso”.

La reacción más habitual es corregir: explicar, razonar, demostrar que eso no es cierto. Sin embargo, muchas veces esto solo genera más angustia, enfado o tristeza. Aquí es donde entra en juego la validación emocional.

¿Qué es la validación emocional?

La validación emocional consiste en reconocer y aceptar la emoción de la persona, aunque su pensamiento o recuerdo no sea real.

No significa mentir ni dar la razón en los hechos, sino conectar con lo que siente, no con lo que recuerda.

👉 En la demencia, la realidad cognitiva se deteriora, pero las emociones permanecen.

¿Por qué no funciona corregir?

Cuando corregimos:

La persona puede sentirse incomprendida

Aumenta la frustración o la ansiedad

Se rompe el vínculo emocional

Forzamos capacidades cognitivas que ya no están disponibles

Para alguien con demencia, insistir en “la verdad” puede vivirse como un ataque o una humillación, aunque nuestra intención sea ayudar.

Validar no es mentir

Un miedo frecuente de los cuidadores es:

“Si no corrijo, ¿estoy engañando?”

La validación emocional no busca crear una historia falsa, sino acompañar la emoción.

Por ejemplo:

No es decir: “Sí, tu madre está viva”

Es decir: “Veo que la echas mucho de menos”

Cambiamos el foco del hecho al sentimiento.

Ejemplos prácticos

❌ Corrección

— “Tengo que irme, mi madre me espera”

— “Tu madre murió hace muchos años, ya te lo he dicho.”

✅ Validación emocional

— “Parece que estás preocupada por ella. ¿La echas de menos?”

❌ Corrección

— “Me han robado el bolso”

— “Eso no es verdad, lo dejaste tú ahí.”

✅ Validación emocional

— “Entiendo que estés molesta, debe ser muy angustiante pensar eso. Vamos a buscarlo juntos.”

❌ Corrección

— “Quiero irme a casa”

— “Pero si ya estás en tu casa.”

✅ Validación emocional

— “¿Qué es lo que más te apetece ahora de casa? ¿Estar tranquilo, descansar?”

Cómo practicar la validación emocional

Escucha sin interrumpir

Observa la emoción: miedo, tristeza, enfado, nostalgia

Ponle palabras al sentimiento

“Parece que estás…”

Usa un tono calmado y cercano

Acompaña con gestos: mirada, contacto, presencia

Si es posible, redirige suavemente a una actividad que calme

Beneficios de validar emocionalmente

Reduce la ansiedad y la agitación

Mejora la relación cuidador–persona cuidada

Disminuye conflictos diarios

Genera sensación de seguridad

Ayuda también al cuidador a vivir las situaciones con menos desgaste

Un cambio de mirada

Validar emocionalmente implica aceptar que ya no podemos cuidar desde la lógica, sino desde la empatía.

No se trata de ganar una discusión, sino de no perder la conexión.

A veces, la mejor respuesta no es una explicación, sino una frase sencilla, una mano que acompaña o un “estoy aquí contigo”.


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